Un día más,
o mejor aún,
un día menos.
Otro día fingiendo que agradezco despertar,
otro día cargando el peso de mi ser,
las consecuencias del placer
y las malas decisiones de otros.
Por fin salgo de mi letargo matutino;
supongo que Hornbeam tiene la culpa.
En la radio suena Kaunaz Dagaz,
como una señal divina
o una coincidencia demasiado precisa para ignorarla.
Así que toca continuar.
Avanzar.
Crecer.
Seguir mis impulsos,
seguir mi intuición.
De todos modos,
la Luna siempre fue mi carta favorita.

En respuesta a Escribir Jugando. Junio ’26
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