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Al oeste de mí

Solo una mañana bastó
para acabar con todo.

Quizás la dosis de agrimonia era la clave,
o adoptar la runa Isa como símbolo.
No lo sé.

Mi máscara cayó
y dejé de fingir.

Al oeste de mí
dejé a la mujer que fui.

No murió.

Se volvió libélula
y aprendió a volar
hacia donde termina el sol.


En respuesta a Aprender jugando Septiembre 2026 de https://lidiacastronavas.com/2026/09/01/escribir-jugando-septiembre-26/#respond

4 comentarios en “Al oeste de mí”

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